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SANTA FE-ARGENTINA Desde hace unos meses, la prensa ha instalado en la sociedad argentina que existe una "locura por la compra de LCD". Realizan encuestas y reportajes. Se suceden "informes" y detalles; y todo ello alimenta la "locura". El tema es que los medios -especialmente los canales televisivos- han pasado a jugar un papel importante en la comercialización. Tanto que se han convertido en virtuales socios de los comercios de venta de electrodomésticos. Los noticieros y los "analistas" televisivos, junto a los informativos y "comentaristas" radiales, desarrollan el papel de auténticos publicitas encubiertos. Se instala como noticia, lo que en verdad es un gran negocio; aunque disfrazado. Los comentarios de otros programas, se encargan de ir alimentando sobre el tema y en apenas 15 o 20 días la cuestión ya está consumida e incorporada por la ciudadanía. Un trabajo "comercial-publicitario-informativo", que sería la envidia de cualquier dictador. Como diría alguien: "son las leyes del mercado"; y otro agregaría: "y de la libertad de prensa". Aunque en verdad todo es un gran juego en defensa de la "libertad de empresa". Analizar el negocio de la venta de este producto es profundo y tiene sus vericuetos (y secretos); porque se manejan cifras muy grandes e intervienen actores poderosos (bancos, financieras, poll de inversionistas, cadenas comerciales, fabricantes, importadores...). La denominada "fiebre mundialista", en verdad es todo un montaje de utilería de las cadenas de electrodomésticos y de las multinacionales fabricantes, para aprovechar el momento y vender hoy y ahora. Mañana inventarán otra "fiebre". Lo llamativo del tema es que practicamente todos los negocios y LCD disponen de una financiación de hasta 50 cuotas; algo verdaderamente inusual. Inclusive con cuotas fijas en pesos y sin intereses (?). Una carnada espectacular... En negocio está dado en que los compradores deben hacerlo con tarjeta de crédito; de esa forma el banco se asegura el cobro. Y el comercio accede al dinero (que le paga el banco) de manera tranquila. A su vez el banco gana un descuento (o bonificación) que le realiza el comercio en la liquidación. Esa "pérdida" de los comercios en verdad es recuperada por la gran cantidad de LCD que mueven en el mercado, lo cual le permite lograr rebajas de parte de los fabricantes o importadores. Frente a esto se podría decir que el secreto del negocio estaría en la gran cantidad de LCD que se comercializan; gran rotación de mercadería: compras y ventas rápidas (y seguras). En cuanto a los que importan, ellos logran otras ventajas adicionales: además de precio más bajo, se tiene que el dólar "avanza menos" que la inflación.
En lo atinente al cliente (comprador), está de parabienes: accede a un bien de uso de alta calidad pagando entre $ 70 y $ 85 por mes. Accesible (el matrimonio y los hijos contentos). Además lo hace felíz porque en definitiva... al conocer el precio final de las 50 cuotas, no sabe cual es el valor real del producto (al contado y en efectivo). Más o menos como: Ojos que no ven... bolsillo que no siente. El cliente paga un costo financiero que desconoce. Cuando se dice que se vende un LCD "en cuotas y sin interés", evidentemente se le están burlando al cliente. Acaso alguien puede pensar que los dueños del dinero lo prestarán sin cobrar nada ? Cómo se entiende que los mismos medios que alarman por "una inflación incontrolable", son los que promocionan y halagan la venta de LCD sin intereses...? Pero además, existe un tema real a nivel internacional: el referido a las tecnologías. Los avances y descubrimientos hacen que las multinacionales deban estar permanentemente vendiendo y ofreciendo productos "que se los tienen que sacar de encima" porque ya tienen otro en marcha para largar al mercado. Es decir que esos avances y accesos de cada vez más cantidad de gente a su tenencia y uso, hace que deban bajar sus precios. Así sucede en el mundo... excepto en Argentina. Este efecto "aliento al consumo de LCD" ha llevado a los analistas financieros a estimar que este año se venderán como mínimo 2 millones de esos televisores. Si consideramos un precio mínimo-promedio de mil dólares por LCD, se estarían moviendo en el país en el 2010 unos... 2.000 millones de dólares.
En el mundo sobra la plata. Por lo menos en los bolsillos de los poderosos prestamistas. De allí que buscan la manera de prestar aquí o allá, para tal o cual actividad que les garantice los máximos recuperos y ganancias. Esto va del brazo de la bancarización y del acceso a las tarjeta de créditos. Todo un juego exitosamente aceitado y donde el cliente paga anualmente costos muy elevados, comparados con los del llamado "primer mundo". El cliente bancario argentino soporta una exigencia de pago permanente, que considerando la existencia de millones de personas en esa condiciones se transforma en una metida de mano al bolsillo nacional. Porque el cliente asume los costos que se le exigen para gestionar la tarjeta de crédito; se le agrega que debe abrir una caja de ahora (a la que debe mantener); y se le agrega la "renovación" anual (con más costos). El cliente argentino afronta mensualmente el pago del resumen de su cuenta (3 dólares mensuales), más el mantenimiento de la caja de ahorro (5 dólares), más la renovación anual (40 dólares anuales). Todo ello suma en un año: 136 dólares (sin contar otra "extras"). Si se estima que un cliente permanece promedio, 5 años con su tarjeta, ello significa que el banco le cobró: 680 dólares (unos $ 2.600). Si se prorratea esa cifra en los productos que el clinete compra en ese período de 5 años, cada bien adquirido se ha ido incrementando de manera importante (aunque él no lo sepa).
Como para cerrar el famoso tema de la "locura" de los LCD, están las comparativas con el "primer mundo". Y allí argentina termina siendo no del "tercer mundo", sino mucho peor... Porque las diferencias de los precios es sustancial (y escandalosa). Veamos: En el país un LCD 32 pulgadas (marca nacional): $ 3.800 (unos US$ 970). En Brasil un LCD marca internacional (financiado en 12 meses): $ 3.500. En España: LCD primera marca, 42 pulgadas: 550 euros ($ 3.200). Y en EEUU un LCD primera marca 32 pulgadas: Entre 420 y 510 dólares (o sea: $ 1500).
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